miércoles, 8 de enero de 2020

Veinte Veinte


Nuevo año. Nuevos ciclos. Nuevos momentos. Nuevas sorpresas. Algunos dicen que nueva década, otros que todavía no. Pero al final, cosas nuevas!

Los cambios de año emocionan a muchos, asustan a otros pocos, les da igual a algunos. En mi caso particular, cada determinado tiempo se resume en trabajo excesivo que hace que no disfrute tanto la época... pero fuera de eso, me emociona ese cambio. Y creo que a la mayoría de la gente le pasa igual porque se siente en el ambiente. Las personas andan emocionadas, amables, ilusionadas, repartiendo amor y buenos deseos a diestra y siniestra... no sé. Es una época bonita que debería extenderse a más tiempo en cuanto a sentir. Porque no hay que esperar un "año nuevo" para sentirse de esa forma, para sentirnos decididos a hacer un cambio, para arriesgarnos a dar ese paso que da miedo, para hacer algo nuevo, para probar la capacidad de asombro o definir propósitos con cosas que tengas ganas de hacer, para elegir ponerte tú como prioridad... en fin! la lista es infinita.

¿Mi 2020? Diferente a otros inicios de año, definitivamente. Y es algo lo cual agradezco, lo cual me emociona y me hace comprobar de nuevo que la vida puede seguirte sorprendiendo de manera impresionante cuando menos lo esperas. Porque  cuando el destino te sorprenda con cosas lindas, pues hay que disfrutarlas! Y cuando se le ocurra sorprendernos con detalles no tan gratos... nos toca aprender de ellos para seguir andando sin tanto tropezón. 

Si tu 2020 no empezó como querías, tampoco le sufras. No es obligatorio buscar cambiarlo YA. Es sencillamente, tratar de hallar la forma de hacer que todo coincida tal y como quieres aunque te tardes un poquito. 

El propósito? No abandonar los tenis durante tanto tiempo. Dejar de creerme incapaz de lograr metas que parecieran imposibles. Abrazar más (sí, más! como si eso fuera posible, verdad?) Y en resumidas cuentas... sentir fuegos artificiales todos y cada uno de los días que conforman este año. 

Nos leemos pronto ;)