martes, 17 de diciembre de 2019

¿Propósitos 2020?

Estamos a nada de celebrar la Navidad y de recibir el 2020 llenos de esperanzas, emociones, sueños, metas, sorpresas y momentos importantes que llegarán más pronto de lo que nos imaginamos. Cada año decidimos hacer propósitos, pedimos deseos mientras nos atragantamos con doce uvas y cerramos los ojos pidiendo con todas nuestras fuerzas se cumplan.

Entonces, derivado de todo esto, y pensando en que hay un universo de probabilidades allá afuera se me ocurre proponerte algo... ¿por qué no piensas en hacer algo diferente esta vez?

Y te lo digo porque desde hace varios años ya, yo dejé de pedir deseos y dejé de hacer propósitos porque al final solo me frustraba que los deseos no se cumplían y los propósitos eran demasiado irreales como para cumplirlos en determinado lapso de tiempo... y qué decir de un par de ocasiones en donde casi me ahogo con las uvas por no perderme cada una de las campanadas de la medianoche.

Lo que te propongo es que este año, en lugar de pedir, agradezcas todo lo que te pasó en este 2019. Todo lo que viviste, la gente que conociste, las personas de las cuales te despediste, las lágrimas, las risas, los abrazos que recibiste, el trabajo que tienes, el trabajo al que le dijiste adiós, los retos a los cuales te enfrentaste cualquiera que haya sido el resultado, por las personas gracias a las cuales no dejaste de sentirte apoyado, por el amor que sentiste, en fin! Te vas a sorprender cuando hagas ese ejercicio mental y te des cuenta de todo lo bonito que te ha pasado este año y así puedas esperar ansioso lo que el 2020 trae bajo el brazo. 

No digo que no hayas tenido momentos tristes, o decepciones, o traiciones... pero hasta cosas así se valen agradecer porque te hacen madurar, crecer y puede que entiendas muchas cosas. ¿Tiene sentido? espero que sí.

Y si insistes en querer proponerte a hacer algo a partir del 1 de enero... mi recomendación siempre será que compres unos tenis y salgas a correr. O a caminar primero. Es la mejor terapia para despejar la mente, para tener claridad y para sentirte mejor. Palabra de runner.

Muy, muy Felices Fiestas!! Abracen mucho y sonrían.



martes, 15 de octubre de 2019

Sin Límites

El fin de semana Eliud Kipchoge se convirtió en primer ser humano en hacer una distancia de maratón en menos de dos horas. Es una brutalidad, es algo que para todos nosotros mortales se nos antoja imposible, pero nos demostró que no es así. 

La experiencia de haberlo podido presenciar vía YouTube fue algo espectacular. Incluso volvía a repetir la escena de los últimos metros que corría y yo seguía llorando de emoción. Fue un momento sumamente emotivo. Y realmente pensé que solo podría encontrar notas y comentarios positivos ante ese evento, pero no fue así. Me topé con comentarios onda "no se vale porque las condiciones están montadas para eso", o "todo era un espectáculo" (cualquier Maratón lo es, hello!) y bueno, infinidad de cosas que como en la vida misma, tienes que dejar de lado porque quien lo comenta puede que sea alguien que muy cómodo en su sillón no recorre ni la cuarta parte de esa distancia. Pero bueno, no es el punto de este post.

El mensaje que Eliud da luego de haber logrado esta hazaña es que ningún humano está limitado. Es demostrar que no hay límites. Y vaya que con el paso del tiempo eso lo he constatado como algo súper cierto! Porque... cuántas veces claudicas al querer intentar algo porque según tú, no vas a poder hacerlo? Quizá lo veas muy complicado, o no te sientes preparado, o piensas que será muy difícil? Y puede que te quedes con las ganas de hacerlo porque el miedo te ganó o quizá agarras valor quién sabe de dónde y te avientas, logrando resultados que no te esperabas, lo cual hace que la satisfacción sea todavía mayor.

No hay NADA que no seamos capaces de hacer, siempre y cuando trabajemos, sacrifiquemos, nos esforcemos y sepamos que el camino arduo nos llevará al éxito. (Esto me recuerda a la publicidad que se convirtió en una de mis favoritas de Under Armour, con Michael Phelps que te recomiendo que veas para inspirarte, la liga te la dejo al final!) El querer alcanzar una meta, sea la que sea, debe llevarnos a sentir una motivación cañona, ganas de querer comernos al mundo, y en mi caso agarrar los tenis y tratar de correr más rápido o hacer más distancia o decidirme por fin a volver a intentar algo fuera de mi zona de confort... Tú qué te atreverías a intentar haciéndole caso a ese keniano que ha hecho historia? 

Hoy precisamente me topé con un tuit del ex Presidente Obama donde mencionaba su hazaña, y Eliud respondió su tuit diciéndole que esperaba poder reunirse con él pronto para hacer de este mundo un mundo corredor, porque "un mundo corredor es un mundo en paz".

Cuánta razón tiene.

Nos leemos pronto! :)

Haz click acá para ver el video de Michael Phelps!


sábado, 5 de octubre de 2019

La eterna lucha contra el "No Puedo"

La neta, la neta, la publicidad te hace creer que para poder hacer cualquier tipo de ejercicio, ya debes tener el cuerpo de un atleta incluso antes de empezar. No conciben que una persona puede hacer ejercicio, disfrutarlo y no tener esa figura con cero grasa y los músculos marcándose porque entonces se da por hecho que la actividad física no está para nada considerada en su vida. ¿Por qué? Obviamente una vez que te decides a llevar una vida más activa y a alimentarte mejor (y vuelvo al tema que ya he repetido varias veces: no es onda de verte bien sino de estar bien de salud) en consecuencia tu cuerpo responde, a veces se tarda, pero definitivamente lo hace y eso te motiva a continuar y a no detenerte en el camino para llegar a tu meta deseada.



Cuando una persona sedentaria decide activarse sean cual sean los motivos, su inicio puede ser muy complicado o incluso abrumador. Y es ahí donde empezamos con el pensamiento de que no se puede, con que es imposible, con la idea de qué pena que te vean hacer ejercicio por primera vez en tu vida, creyendo que vas a ser objeto de burla... y pensamos que no pertenecemos. Que no somos fuertes. Que no somos capaces. Cuando la realidad no es así.


Todos, todos tenemos capacidades asombrosas, todos podemos hacer lo que nos propongamos, aunque hay que estar conscientes que tenemos que trabajar en ello. No va a caer del cielo la ayuda, no vas a despertar con más energía o más resistencia así nomás de un día para otro. Hay que partirse la madre, hay que vencer miedos, hay que pelear con nuestros demonios una, dos, tres, cien veces y muchísimas más, hay que sacrificar a veces salidas, hay que despertar muy temprano quizá. Tristemente, nadie nos enseña a echarnos porras, a apapacharnos, a decirnos que somos unos chingones, a aceptar retos porque de entrada puede incluso que te vean como alguien engreído... cuando todos nosotros tenemos que empezar a tendernos la mano y ayudarnos en lugar de estar metiéndonos el pie, o tratando de hacer menos los esfuerzos de los demás.

Si quieres hacer algo, inténtalo. Yo sé que puedes hacerlo. Spoiler alert: te va a costar un chingo. Pero la satisfacción de haberlo logrado será mayor.

Nos leemos pronto :)


viernes, 20 de septiembre de 2019

(Des) Motivaciones

Creo que nadie te dice que cuando empiezas a correr tienes que enfrentarte a un buen de cosas que a veces no es tan fácil saber cómo hacerles frente. Primero que nada, tienes que pelear contra ti mismo (sé acuerdan de “Mi peor enemigo?” Bueno, pues algo así) para hacerte consciente de que si vas a intentar algo nuevo es muy, súper, mega probable que aunque no te salga a la primera, lo terminarás logrando. Porque la mente es una herramienta por demás poderosa que puede ser tu aliada o puede ser quien sabotee tus planes, tus ideas, tus sueños, en fin!

Toda esta idea vino hace unos días (porque el tema que tenía planeado escribir era algo distinto), luego de que mi amiga Mariana y yo nos fuimos a entrenar, que mi amiga por cierto terminó cansada porque había tocado una distancia un poquito más larga de la que había estado haciendo con una recuperación mínima (porque todo eso tiene su chiste!). Total, que entre bromas de “me está matando” y “te odio poquito” y “qué me quieres hacer?? logramos completar el entreno y ella aunque cansada, estaba feliz. Feliz porque se dio cuenta que pudo hacerlo a pesar de no haberlo creído al principio y de asustarse cuando le dije en qué consistía lo que haríamos ese día; feliz de que tiene que exigirle un poquito más a su cuerpo pero eso no es motivo para que no se logre... y ella súper contenta y emocionada  publicó una foto nuestra al finalizar (poco nos faltó para estar tiradas en el piso posando) comentando la distancia y pues la emoción de su logro. Y cuál sería mi sorpresa cuando momentos después alguien tuvo a bien comentar algo así como “ay, cansada solo por esos kilómetros?” Lo cuál me molestó muchísimo. Porque esos comentarios son precisamente uno de lo motivos por los cuales empecé este blog. No soy ninguna persona especializada, no tengo certificación de nada, pero tengo varios años corriendo y soy la primera en platicar lo complicado, difícil, nefasto y hasta cruel que a veces puede llegar a ser entrenar, lo agotada que puedes quedar luego de una carrera; y que aunque te lleva un buen de satisfacciones y lágrimas de felicidad, no todo el trayecto es lindo. Nadie te habla de las ampollas, de las lesiones, de los días en que los que tu cuerpo te exige descanso, de lo frustrante que puede llegar a ser cuando empiezas a compararte, o cuando no logras los tiempos que quieres... como para que alguien desde la comodidad del sillón, la cama o de donde esté quiera bajar el ánimo con un par de palabras? No, no. Me rehuso a creer que con excusas de "ella no lo toma a mal" o "ya saben cómo soy" se tomen la libertad de hacer comentarios negativos a alguien. No lo hagan, en serio. 

Porque no tenemos idea de lo que la otra cabeza piensa. Porque no sabes si unas palabras inofensivas para ti pueden acabar con la ilusión de otra persona pensando que no son aptas para hacer lo que están haciendo, sea lo que sea. Me tranquiliza mucho saber que mi amiga es una chingona y obvio sabe de su capacidad y que no es algo que la desmotive pero... neta, necesitamos aplaudirnos, echarnos porras, motivarnos! Claro que la crítica constructiva se vale, pero no echemos abajo el trabajo y el esfuerzo de alguien más, esté haciendo lo que sea, porque neta, no sabemos las batallas internas que cada quién está viviendo.

Así que por mi parte, solo puedo decirte a ti que me estás leyendo (gracias!!) que lo que decidas aventurarte hacer, emprender, buscar, conocer... está súper chingón. No lo dejes. No abandones. Y cuando encuentres en el camino a quien quiera hacerte creer lo contrario o busque que renuncies... recuerda que si tú lo crees, lo vas a lograr. Ay, creo que me leí tipo charlatana motivacional y no era el caso. El punto en resumidas cuentas y para que no se oiga tan extraño... es: HAZ LO QUE QUIERAS HACER, ÉCHALE UN CHINGO DE GANAS, MENTALÍZATE Y NO DEJES QUE NADIE VENGA A JODERTE EL MOMENTO.

Nos leemos pronto ;)




viernes, 6 de septiembre de 2019

Mi peor enemigo

Alguna vez una amiga me dijo que si quería hacer una carrera larga, además de la preparación física que eso conlleva, tenía también que preparar mi mente. Al momento no le vi sentido, pero conforme fue pasando el tiempo por supuesto que entendí lo que quería decir.

Por increíble que parezca, tener estancado en la mente un "No Puedo" o un "Está tan difícil que no voy a lograrlo" o un "No confío en mí"... así tengas toda la preparación física que quieras, puedes casi que matarte entrenando, estudiando, leyendo... y nomás no lograrlo. La mente es muy cabrona, y la mente cree lo que tú dices o piensas incluso cuando no ha sucedido. Esa es la batalla que yo tengo diario conmigo misma y te lo confieso porque estoy segura que tú también hay ocasiones en que te sientes así. Cuando tengo entrenamientos complicados, o cuando veo los ritmos que debo alcanzar para prepararme para alguna meta en particular, neta me aterro. Desde días antes mi mente empieza a trabajar de más pensando que no lo voy a lograr, que me voy a cansar, y espero llueva o algo pase para que no tenga que levantarme temprano para hacerlo. Así de extremo. Empiezo a boicotearme a mí misma!! Qué rollo con eso? Te juro que me pregunto una y mil veces por qué lo hago, y al final llego a la conclusión de que es por miedo. Miedo de no lograrlo, de frustrarme porque no consiga exactamente lo que quiero... y es cuando me cuestiono si quiero continuar corriendo (que dicho sea de paso, es algo que me gusta un chingo!) porque de disfrutarlo brinco al sufrirlo. Pero realmente no hay razón, porque... qué es lo peor que podría pasar? No hacerlo tan rápido como pensaba? Que me canse demasiado? Vaya, viéndolo fríamente no va a suceder nada, solo tendré que esforzarme un poco más para lograr los objetivos que quiero lograr y no pensar que soy un fracaso o que la vida misma va a acabarse por algo que ni siquiera ha sucedido. 

Y es cuando me doy cuenta que mi peor enemigo soy yo. No son los demás corredores a los que quisiera igualar en marcas, ni un entrenador chafa (que eso es otra historia!), o las condiciones del pavimento, o los estándares que hay afuera... si yo solita empiezo a creer que no puedo hacer las cosas y que todo va a salir mal, así va a terminar siendo por lo que te dije hace rato, el poder de la mente. 

Hace algunos meses dejé de correr por un rato. Me sentía frustrada. Me pesaba tener que despertar temprano para hacer un entrenamiento. Pero decidí cambiar ese pensar con un par de cachetadas mentales. Por qué? Sencillamente porque estaba dejando de lado algo que me gusta muchísimo hacer, que me distrae, me libera, me sirve de válvula de escape, me hace ver los amaneceres más espectaculares que pueden imaginarse, me da salud, me hace sonreír, me hace estar consciente de tantas cosas por las que tengo que estar agradecida... y no iba a dejar que pensamientos pesimistas que no tenían razón de ser lo fueran a echar para abajo. 

Así que cuando empieces a dudar de tu persona, pensando que no podrás hacer algo, sea lo que sea... detente! Y acuérdate que eres alguien chingón, que si no te sale a la primera te saldrá a la segunda o a la tercera o a la cuarta y lo mejor? Que a la quinta lo harás excelente. Y te sentirás invencible y capaz de todo. Porque en lugar de ser nuestros peores enemigos, debemos ser nuestros principales porristas, tenemos que pensar que todo nos va a salir de la mejor manera, y que si no es así, habrá un aprendizaje y una nueva oportunidad de empezar de nuevo. Y créanme, funciona.

Te ha sucedido alguna vez? Cuéntamelo! Así no siento que soy la única loca que va por la vida con pensamientos extraños...

Nos leemos pronto :)


martes, 27 de agosto de 2019

El primer día que empecé a correr

Decidí que esta tenía que ser una entrada única para contarte cómo es que un buen día me decidí a empezar a correr.

Pero para eso, tengo que hacer un poquito de background; lo cual se resume en esto: la mayor parte de mi vida ha sido una lucha constante por aceptarme como soy. Ha sido un camino súper difícil y una de las cosas en las que siempre me enfoqué fue en mi peso. Porque obvio, a alguien que le encanta comer y no se ejercita, pues cómo piensas que le va a ir? Exacto!! So, finalmente decidí luego de visitar a cientos de nutriólogos, bariatras, chocheros, de esos que te ponen agujas y demás, hacer las cosas como debía hacerlo: más que preocuparme por mi peso, empecé a preocuparme por mi salud.

Y no, no crean que de la noche a la mañana la inspiración llegó del cielo, me iluminó una estrella y decidí hacer un cambio. Para nada, dear. Un buen día de la nada me vino un dolor de cabeza espantoso. De verdad, horrible. Todo me empezó a dar vueltas, me dieron náuseas, sentí que me iba a desmayar... en fin. Para no hacerte el cuento largo, terminé con un cardiólogo, con la presión en el cielo, y acabé con un endocrinólogo que me mandó a hacer mil estudios luego de hacerme una serie de preguntas acerca de todo (y de verdad, TODO) mi estilo de vida. El resultado? Un "detallito" con la insulina que tenía que manejar a través de medicamento y cambios alimenticios, lo cual me ayudó a por fin empezar a ver cambios de manera favorable en mi persona.

Luego de que el endocrinólogo me dio de alta, busqué asesoría con una nutrióloga para que me siguiera ayudando y ese ha sido mi caminar hasta el día de hoy, pero ya no súper traumada y preocupada por la forma en que me veo, sino por cómo me siento yo. Porque luego de muchos años estoy empezando a comprender que al final ese es el éxito de sentirte bien, sentirte a gusto con tu piel. Que los estándares de belleza impuestos están de la madre y te quieren hacer perseguir algo que solo va a lograr que te frustres, te odies y abandones la misión. Pero eso ya será otra historia.

En este inter donde empecé a asesorarme con una nutrióloga, fue que navegando en la red descubrí un programa de entrenamiento para correr cinco kilómetros en tan solo unos meses. Jamás había considerado correr, jamás había estado entre mis planes y jamás hubiera pensado que iba a ser una actividad que seguiría haciendo hasta el día de hoy. El programa que encontré se llamaba "From Potato Couch to 5K" y luego de haberme reído mucho con el título, me propuse intentarlo.

Al día siguiente agarré unos tenis viejos que tenía por ahí, unas licras, una playera enorme, mi Ipod pequeñito y en el parque que estaba junto a casa de mis papás empecé con ese programa. Al principio trotaba cien metros y me faltaba el aire, me dolían las piernas junto con todo el cuerpo y no entendía lo que me estaba pasando, y la neta no me creí capaz de poder avanzarle mucho a mi nuevo proyecto. Pero decidí no renunciar a él y seguir, paso a paso, y luego de quince minutos (porque el primer día solo eso decía el programa que hiciera) me sentí triunfadora y orgullosa de mí misma por haberlo terminado aunque también sintiera que iba a desfallecer en cualquier momento. Y decidí que esa sensación (no la de desfallecer, la otra!) era algo súper chingón y quería seguir sintiéndolo.

Y ahora que les cuento que la primera vez que corrí lo hice alrededor de un parque, debo confesar algo. Cuando me aventuré a iniciar ese primer día ahí no fue por gusto, o por cercanía, o porque daba mucha sombra durante el día. No fue así. Ni siquiera es tan grande, si mal no recuerdo la vuelta completa son aproximadamente 250 metros, lo cual si tuviera que correr varios kilómetros se volvería muy, pero muy aburrido en un ratito. 

Decidí hacerlo en ese lugar porque no me sentía merecedora ni digna de correr en el bulevard, el lugar en donde todos entrenan, corren, se preparan para carreras importantes, dejan medio corazón y alimentan el espíritu con cada paso. Yo no sentía que podía hacerlo ahí. Por qué? Porque según yo no era como ellos. Porque no me veía como ellos. Porque no tenía la velocidad que tenían ellos. Porque seguramente se burlarían de mí. Porque no sabía correr. Porque mis inseguridades eran más grandes que yo y podían controlarme en esos momentos. Entonces, mi lugar seguro fue ese parque. Mi refugio. El espacio en donde si me sofocaba, o me cansaba, o me daba un calambre no me juzgaría nadie, ni me dirían que no estoy hecha para eso, o que mejor pensara en hacer otra cosa porque eso de correr no era para mí. Les pasó en alguna ocasión? Les pasan por la cabeza pensamientos así? 

Confieso que hasta el día de hoy de repente ese tipo de ideas se apoderan de mí, pero esas ya serán otras historias. Este día, quería compartirles el primer día que me decidí a correr. Y como les dije en la entrada pasada, no se necesita más que voluntad para hacerlo. Y puede que de ahí inicie una historia de amor inolvidable.

Nos vemos pronto :)

sábado, 24 de agosto de 2019

3, 2, 1... Pues empecemos!

Quien me conoce, sabe que me gusta correr. Me gusta tanto, que uno de los ya varios tatuajes que tengo tiene la leyenda "Keep Running". Sin embargo, no siempre fue así. Si tú que me estás leyendo (muchísimas gracias!!) y no tienes mucha idea de quién soy, en este espacio podrás irme conociendo y también tendrá un poco de sentido el motivo por el cual me decidí a hacer esto.





Mi iniciación en esto de correr es un momento que tengo súper archivado en mi memoria porque es la prueba de que solo necesitas decidirlo para hacerlo. No fui una persona que le gustara el ejercicio nunca en la vida. Odiaba la actividad física, me divertía jugando basquetbol en la secundaria pero me moría de miedo cuando había competencias porque mis nervios rebasaban toda mi persona y no me dejaban jugar o intentar jugar como debería ser, como en los entrenamientos nos decían que tenía que ser. Fue cuando deduje que eso del trabajo en equipo (hablando del deporte) no era lo mío. O quizá no tenía la suficiente confianza en mí misma para creer que podría ser tan buena como mis compañeras de equipo y no pensaba que podría aportar algo chingón en conjunto. Pero ya te lo iré contando poco a poco.




Así que como podrás imaginar, tengo mucho que compartir, mucho que contar, y sobre todo muchas ganas de que sepas que si crees que eres la única persona que se siente insegura respecto a iniciar a correr, newsflash! no estás solo! Así que te invito a que te suscribas, a que si tienes preguntas o temores me los compartas, que aunque sé y estoy consciente que no soy experta para nada en este tema, sí puedo aconsejarte respecto a tus inseguridades, tus temores y tus ganas de a veces mandar al carajo todo.




Te veo pronto por acá! =)