viernes, 20 de septiembre de 2019

(Des) Motivaciones

Creo que nadie te dice que cuando empiezas a correr tienes que enfrentarte a un buen de cosas que a veces no es tan fácil saber cómo hacerles frente. Primero que nada, tienes que pelear contra ti mismo (sé acuerdan de “Mi peor enemigo?” Bueno, pues algo así) para hacerte consciente de que si vas a intentar algo nuevo es muy, súper, mega probable que aunque no te salga a la primera, lo terminarás logrando. Porque la mente es una herramienta por demás poderosa que puede ser tu aliada o puede ser quien sabotee tus planes, tus ideas, tus sueños, en fin!

Toda esta idea vino hace unos días (porque el tema que tenía planeado escribir era algo distinto), luego de que mi amiga Mariana y yo nos fuimos a entrenar, que mi amiga por cierto terminó cansada porque había tocado una distancia un poquito más larga de la que había estado haciendo con una recuperación mínima (porque todo eso tiene su chiste!). Total, que entre bromas de “me está matando” y “te odio poquito” y “qué me quieres hacer?? logramos completar el entreno y ella aunque cansada, estaba feliz. Feliz porque se dio cuenta que pudo hacerlo a pesar de no haberlo creído al principio y de asustarse cuando le dije en qué consistía lo que haríamos ese día; feliz de que tiene que exigirle un poquito más a su cuerpo pero eso no es motivo para que no se logre... y ella súper contenta y emocionada  publicó una foto nuestra al finalizar (poco nos faltó para estar tiradas en el piso posando) comentando la distancia y pues la emoción de su logro. Y cuál sería mi sorpresa cuando momentos después alguien tuvo a bien comentar algo así como “ay, cansada solo por esos kilómetros?” Lo cuál me molestó muchísimo. Porque esos comentarios son precisamente uno de lo motivos por los cuales empecé este blog. No soy ninguna persona especializada, no tengo certificación de nada, pero tengo varios años corriendo y soy la primera en platicar lo complicado, difícil, nefasto y hasta cruel que a veces puede llegar a ser entrenar, lo agotada que puedes quedar luego de una carrera; y que aunque te lleva un buen de satisfacciones y lágrimas de felicidad, no todo el trayecto es lindo. Nadie te habla de las ampollas, de las lesiones, de los días en que los que tu cuerpo te exige descanso, de lo frustrante que puede llegar a ser cuando empiezas a compararte, o cuando no logras los tiempos que quieres... como para que alguien desde la comodidad del sillón, la cama o de donde esté quiera bajar el ánimo con un par de palabras? No, no. Me rehuso a creer que con excusas de "ella no lo toma a mal" o "ya saben cómo soy" se tomen la libertad de hacer comentarios negativos a alguien. No lo hagan, en serio. 

Porque no tenemos idea de lo que la otra cabeza piensa. Porque no sabes si unas palabras inofensivas para ti pueden acabar con la ilusión de otra persona pensando que no son aptas para hacer lo que están haciendo, sea lo que sea. Me tranquiliza mucho saber que mi amiga es una chingona y obvio sabe de su capacidad y que no es algo que la desmotive pero... neta, necesitamos aplaudirnos, echarnos porras, motivarnos! Claro que la crítica constructiva se vale, pero no echemos abajo el trabajo y el esfuerzo de alguien más, esté haciendo lo que sea, porque neta, no sabemos las batallas internas que cada quién está viviendo.

Así que por mi parte, solo puedo decirte a ti que me estás leyendo (gracias!!) que lo que decidas aventurarte hacer, emprender, buscar, conocer... está súper chingón. No lo dejes. No abandones. Y cuando encuentres en el camino a quien quiera hacerte creer lo contrario o busque que renuncies... recuerda que si tú lo crees, lo vas a lograr. Ay, creo que me leí tipo charlatana motivacional y no era el caso. El punto en resumidas cuentas y para que no se oiga tan extraño... es: HAZ LO QUE QUIERAS HACER, ÉCHALE UN CHINGO DE GANAS, MENTALÍZATE Y NO DEJES QUE NADIE VENGA A JODERTE EL MOMENTO.

Nos leemos pronto ;)




viernes, 6 de septiembre de 2019

Mi peor enemigo

Alguna vez una amiga me dijo que si quería hacer una carrera larga, además de la preparación física que eso conlleva, tenía también que preparar mi mente. Al momento no le vi sentido, pero conforme fue pasando el tiempo por supuesto que entendí lo que quería decir.

Por increíble que parezca, tener estancado en la mente un "No Puedo" o un "Está tan difícil que no voy a lograrlo" o un "No confío en mí"... así tengas toda la preparación física que quieras, puedes casi que matarte entrenando, estudiando, leyendo... y nomás no lograrlo. La mente es muy cabrona, y la mente cree lo que tú dices o piensas incluso cuando no ha sucedido. Esa es la batalla que yo tengo diario conmigo misma y te lo confieso porque estoy segura que tú también hay ocasiones en que te sientes así. Cuando tengo entrenamientos complicados, o cuando veo los ritmos que debo alcanzar para prepararme para alguna meta en particular, neta me aterro. Desde días antes mi mente empieza a trabajar de más pensando que no lo voy a lograr, que me voy a cansar, y espero llueva o algo pase para que no tenga que levantarme temprano para hacerlo. Así de extremo. Empiezo a boicotearme a mí misma!! Qué rollo con eso? Te juro que me pregunto una y mil veces por qué lo hago, y al final llego a la conclusión de que es por miedo. Miedo de no lograrlo, de frustrarme porque no consiga exactamente lo que quiero... y es cuando me cuestiono si quiero continuar corriendo (que dicho sea de paso, es algo que me gusta un chingo!) porque de disfrutarlo brinco al sufrirlo. Pero realmente no hay razón, porque... qué es lo peor que podría pasar? No hacerlo tan rápido como pensaba? Que me canse demasiado? Vaya, viéndolo fríamente no va a suceder nada, solo tendré que esforzarme un poco más para lograr los objetivos que quiero lograr y no pensar que soy un fracaso o que la vida misma va a acabarse por algo que ni siquiera ha sucedido. 

Y es cuando me doy cuenta que mi peor enemigo soy yo. No son los demás corredores a los que quisiera igualar en marcas, ni un entrenador chafa (que eso es otra historia!), o las condiciones del pavimento, o los estándares que hay afuera... si yo solita empiezo a creer que no puedo hacer las cosas y que todo va a salir mal, así va a terminar siendo por lo que te dije hace rato, el poder de la mente. 

Hace algunos meses dejé de correr por un rato. Me sentía frustrada. Me pesaba tener que despertar temprano para hacer un entrenamiento. Pero decidí cambiar ese pensar con un par de cachetadas mentales. Por qué? Sencillamente porque estaba dejando de lado algo que me gusta muchísimo hacer, que me distrae, me libera, me sirve de válvula de escape, me hace ver los amaneceres más espectaculares que pueden imaginarse, me da salud, me hace sonreír, me hace estar consciente de tantas cosas por las que tengo que estar agradecida... y no iba a dejar que pensamientos pesimistas que no tenían razón de ser lo fueran a echar para abajo. 

Así que cuando empieces a dudar de tu persona, pensando que no podrás hacer algo, sea lo que sea... detente! Y acuérdate que eres alguien chingón, que si no te sale a la primera te saldrá a la segunda o a la tercera o a la cuarta y lo mejor? Que a la quinta lo harás excelente. Y te sentirás invencible y capaz de todo. Porque en lugar de ser nuestros peores enemigos, debemos ser nuestros principales porristas, tenemos que pensar que todo nos va a salir de la mejor manera, y que si no es así, habrá un aprendizaje y una nueva oportunidad de empezar de nuevo. Y créanme, funciona.

Te ha sucedido alguna vez? Cuéntamelo! Así no siento que soy la única loca que va por la vida con pensamientos extraños...

Nos leemos pronto :)