viernes, 6 de septiembre de 2019

Mi peor enemigo

Alguna vez una amiga me dijo que si quería hacer una carrera larga, además de la preparación física que eso conlleva, tenía también que preparar mi mente. Al momento no le vi sentido, pero conforme fue pasando el tiempo por supuesto que entendí lo que quería decir.

Por increíble que parezca, tener estancado en la mente un "No Puedo" o un "Está tan difícil que no voy a lograrlo" o un "No confío en mí"... así tengas toda la preparación física que quieras, puedes casi que matarte entrenando, estudiando, leyendo... y nomás no lograrlo. La mente es muy cabrona, y la mente cree lo que tú dices o piensas incluso cuando no ha sucedido. Esa es la batalla que yo tengo diario conmigo misma y te lo confieso porque estoy segura que tú también hay ocasiones en que te sientes así. Cuando tengo entrenamientos complicados, o cuando veo los ritmos que debo alcanzar para prepararme para alguna meta en particular, neta me aterro. Desde días antes mi mente empieza a trabajar de más pensando que no lo voy a lograr, que me voy a cansar, y espero llueva o algo pase para que no tenga que levantarme temprano para hacerlo. Así de extremo. Empiezo a boicotearme a mí misma!! Qué rollo con eso? Te juro que me pregunto una y mil veces por qué lo hago, y al final llego a la conclusión de que es por miedo. Miedo de no lograrlo, de frustrarme porque no consiga exactamente lo que quiero... y es cuando me cuestiono si quiero continuar corriendo (que dicho sea de paso, es algo que me gusta un chingo!) porque de disfrutarlo brinco al sufrirlo. Pero realmente no hay razón, porque... qué es lo peor que podría pasar? No hacerlo tan rápido como pensaba? Que me canse demasiado? Vaya, viéndolo fríamente no va a suceder nada, solo tendré que esforzarme un poco más para lograr los objetivos que quiero lograr y no pensar que soy un fracaso o que la vida misma va a acabarse por algo que ni siquiera ha sucedido. 

Y es cuando me doy cuenta que mi peor enemigo soy yo. No son los demás corredores a los que quisiera igualar en marcas, ni un entrenador chafa (que eso es otra historia!), o las condiciones del pavimento, o los estándares que hay afuera... si yo solita empiezo a creer que no puedo hacer las cosas y que todo va a salir mal, así va a terminar siendo por lo que te dije hace rato, el poder de la mente. 

Hace algunos meses dejé de correr por un rato. Me sentía frustrada. Me pesaba tener que despertar temprano para hacer un entrenamiento. Pero decidí cambiar ese pensar con un par de cachetadas mentales. Por qué? Sencillamente porque estaba dejando de lado algo que me gusta muchísimo hacer, que me distrae, me libera, me sirve de válvula de escape, me hace ver los amaneceres más espectaculares que pueden imaginarse, me da salud, me hace sonreír, me hace estar consciente de tantas cosas por las que tengo que estar agradecida... y no iba a dejar que pensamientos pesimistas que no tenían razón de ser lo fueran a echar para abajo. 

Así que cuando empieces a dudar de tu persona, pensando que no podrás hacer algo, sea lo que sea... detente! Y acuérdate que eres alguien chingón, que si no te sale a la primera te saldrá a la segunda o a la tercera o a la cuarta y lo mejor? Que a la quinta lo harás excelente. Y te sentirás invencible y capaz de todo. Porque en lugar de ser nuestros peores enemigos, debemos ser nuestros principales porristas, tenemos que pensar que todo nos va a salir de la mejor manera, y que si no es así, habrá un aprendizaje y una nueva oportunidad de empezar de nuevo. Y créanme, funciona.

Te ha sucedido alguna vez? Cuéntamelo! Así no siento que soy la única loca que va por la vida con pensamientos extraños...

Nos leemos pronto :)


No hay comentarios:

Publicar un comentario