martes, 25 de mayo de 2021

De confianza y otras mañas.

No había caído en cuenta que este año no había escrito ninguna entrada en el blog... entre pandemia, falta de inspiración, procrastinación y demás chuladas... pero acá seguimos, no crean que no! Les contaré un poquito de lo que ha ocurrido este año...

Hace varios meses me gané un entreno (sí, me gané algo en Instagram! Yei!) en donde Kelly Roberts (sí, la misma que admiro, sigo, comparto su feed, de quien incluso uso una de sus frases en este blog) nos daría un entreno específico para correr un medio maratón durante la pandemia. Por qué participé? No tengo razones, sencillamente dije: chicle y pega, total! y resultó que fui una de las ganadoras y luego de que pasó mi emoción de haber ganado algo y de que era Kelly la que iba a coachearme durante estos meses... entré en pánico. Medio maratón. Algo que no he hecho desde hace muchos años. En mi vida he hecho dos medio maratones, el primero fue un evento muy extraño porque físicamente estaba preparada pero mentalmente creo que no, además que dadas las circunstancias de ese entonces no lo disfruté en lo absoluto. El segundo fue mucho mejor, pero fue en otra ciudad, sin mi familia esperándome en la meta, sin sus porras... no fue una mala experiencia como el primero pero no sé, algo pendiente había ahí. Y resultó que justo en la época donde solo hay carreras virtuales y empieza poco a poco a verse un poco la reactivación de esos eventos, pues el entreno de una persona a la que admiro llegó a mis manos. Además de eso, en el premio venían incluidas llamadas grupales una vez por semana con todas las chicas que están llevando un entrenamiento con ella, mujeres de todas partes del mundo, divertidísimas, que jamás habría podido conocer en otras circunstancias y a quienes desde la distancia les echo porras y les mando todo mi amor para que sus carreras las logren de la mejor forma. Estoy a unos días de hacer mi medio, porque me retrasé unas semanas por ciertos detalles pero ajustando todo y de la mano de Kelly logré retomar el camino para poder literalmente, un día despertar, ponerme mis tenis y correr 21k. Sin medallas, sin porras, sin gente desconocida gritando que ya casi llego (aunque me falten 10k) pero literal, como un reto personal con esa distancia. En el inter de este entreno (específicamente el día de ayer) luego de varios años volvimos a hacer un trail y a pesar de que los paisajes eran hermosos, la gente súper linda y todo muy bien organizado... creo que ha sido el más difícil que he hecho hasta ahora. Lo logré, pero me costó mucho trabajo y tuve muchas dudas en mi cabeza de saber si podría terminarlo o no. Y ese es el factor que puede determinar que hagas algo o no lo hagas. Tus propios pensamientos. Tienes la capacidad, tienes la experiencia, en términos de correr has entrenado y acumulado los kilómetros adecuados... pero aún así hay ALGO en tu cabeza que te dice que no eres tan buen@ para eso o que no va a resultar tan chingón como piensas. Y lo peor? que le creemos a esa voz. Por qué? porque no asumimos la responsabilidad que nos toca y preferimos creer y no tratar de hacer algo retador o muy importante o algo que puede cambiar tu vida literalmente para estar en tu zona de confort sin problema. 

Recién leí un libro buenísimo que se llama "I h💛te running and you can too" (sí, la A del hate es un corazón amarillo) donde básicamente el autor te cuenta que en efecto, correr es horrible pero las satisfacciones van mucho más allá de la molestia que a veces puede causar y que aunque para muchos no es posible, otros muchos más le encontramos el gusto a esta locura. O como diría Kelly, "estar cómoda sintiéndote incómoda". El libro también te habla de que no solamente hay que motivarse para correr o lograr una meta específica sino comprometerte con ello y definir por qué quieres hacerlo. Y sí, coincido con eso. Debes partir en confiar en que puedes hacer las cosas pero también debes tener presente los por qués y para qués pues dependiendo de eso será más o menos complicado lograr tu objetivo. Y creo que eso aplica para cualquier cosa que tengas que hacer en tu vida. Sin creer en ti mismo, no vas a lograr nada y te quedarás encerrad@ en los "hubieras" y en los "y si...?"

No sé si la confianza sea una maña, un tipo músculo que hay que ejercitar, pero es algo que confieso tengo que trabajar todos los días, cada mañana que me levanto. Por qué? Porque la mayoría del tiempo no me siento capaz de despertarme a correr, o de completar el tiempo que me toca. Y doble confesión: por ese temor dejo de hacer lo que me toca hacer, cuando bien podría tomar al toro por los cuernos e intentar hacerlo. Si no se logra, no pasa nada! Si tengo que ir más despacio o si debe ser menos tiempo, también está bien! Sencillamente porque lo hice. Porque intenté hacerlo y se logró de la mejor forma en que se podía en ese momento. Te ha pasado algo similar? Cómo lidias con eso?

Nos leemos pronto :)




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