jueves, 29 de mayo de 2025

Perras coincidencias

 

Gauchito fue mi primer perrito salchicha. Siempre quise tener un perrito salchicha pero no quería pagar por él, porque confiaba que podría llegar adoptar a uno en algún momento de la vida. Y en pandemia, ese momento llegó. En ese tiempo yo vivía con mi ex pareja y vi publicado en Facebook la adopción de un perrito salchi, de los negros con café, y no entendía por qué lo daban en adopción. Total que luego de platicarlo, le mandé mensaje a la que era dueña para decirle que queríamos adoptarlo. A los días respondió mi mensaje, diciéndome que quería llevármelo personalmente, para conocernos, saber en dónde vivíamos y casi que hacer un compromiso con ella de cuidarlo y tratarlo bonito. Accedimos a todo, y llegó el día. 

Sí fue amorcito a primera vista. Tres mesesitos, chiquitito, no entendiendo qué hacía en esa casa pero muy juguetón y amoroso. La que nos lo llevó nos contó que la idea era quedarse con él pero tenía otros perros a los que no les pareció lo ideal y mejor decidieron darlo en adopción, comprometiéndome a mandarle fotos, videos, información, que le dejáramos el nombre que ya tenía, y que siguiera con la veterinaria con la que ya estaba yendo. Claro que le dijimos que sí a todo y a partir de ahí inició mi camino como la dueña de un perrito salchicha, mi sueño hecho realidad.

Obvio que le tocó época pandémica y no hubo nada de salidas, paseos, juegos en el exterior o convivencia con otras personas, literalmente éramos nosotros, que por tener tanto tiempo disponible hasta buscamos enseñarle trucos y a no pelearse con el chihuhahua que ya teníamos en casa y pues la realidad es que hizo de la pandemia algo más llevadero. Mi celular empezó a llenarse de fotos y videos suyos, y se convirtió en familia muy, muy rápido.

El tiempo pasa y decidimos que había que cruzarlo para aumentar el número de perritos en casa, y contacté con alguien que tenía una perrita preciosa que en unos meses estaría lista para ver si se lograba el propósito, pero en el inter de esos meses mi relación terminó. Bueno, la terminaron sin preguntarme siquiera jajaja (mis traumas, mis chistes como dicen) y entre todo el desmadre que pasó en el inter, pues estaba el tema de qué íbamos a hacer con Gauchito. Él estaba en su casa, el único lugar en donde había vivido, su espacio, su compañerito chihuahua y ya bastante tenía yo con lidiar conmigo y mi corazón roto como para pensar qué hacer con él, y acordamos que seguiríamos con el plan de cruzarlo y yo me quedaría con su hijito... entonces digamos, cada quién un perrito. Y así fue. A los meses nos entregaron a uno de sus bebitos, que decidí llamar Tango (si el papá se llamaba Gaucho tenía que buscar algo que tuviera que ver con el nombre) y él se fue a vivir conmigo.

Durante varios meses seguía viendo a Gauchito, visitándolo, llevándomelo para estar con él un rato, conviviendo, hasta que la situación se complicó para mí y todo hizo que tuviera que despedirme de él definitivamente. No supe si lo entendía, o si creía que lo había abandonado, pero sí, simbólicamente me despedí y le agradecí y creo que sí supo que el amor que tengo por él es inmenso, porque fue en un gran momento de mi vida donde llegó a hacerla todavía más bonita.

El mes pasado mi ex me habló para decirme que Gauchito estaba muy malito y que a pesar de haber tenido varias opiniones y estudios e hizo todo lo posible para que mejorara, el camino adecuado para él era dormirlo, porque sufría mucho, cosa que yo escuchaba en el teléfono a lo lejos, y entendí que no había nada más que hacer. Creo no tuve la urgencia de verlo por la despedida que yo había tenido ya con él tiempo atrás y solo le pedí que estuviera ahí cuando sucediera, cosa que me aseguró que así sería. Me dio mucha tristeza, se lo dije a Tango, prendí una velita y de nuevo le agradecí, esperando tuviera un buen retorno a casa y también esperando volvérmelo a encontrar de alguna forma. 

Días después, cuando caigo en cuenta de la fecha de su muerte, ahí fue donde me llevé la gran sorpresa de mi vida: Gauchito se murió el mismo día (con un par de años de diferencia) que mi ex me dijo que ya no quería seguir conmigo. EL MISMO DÍA. Y sé que eso quizá fue una gran coincidencia, pero también sé que fue un ciclo que terminó de cerrarse de esta forma; y en mi corazón y en mi cabeza creo que fue su forma de decirme "me tuve que quedar aquí, pero mi lealtad siempre fue contigo". Igual y nada que ver, pero eso me da mucha tranquilidad y una paz de que sí, entendió perfecto toda la situación que vivió.

Y así son las perras coincidencias. Así quiero creerlo. 🐾🖤





No hay comentarios:

Publicar un comentario